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La conservación del ADN

Justo hoy hace 540 años que murió Enrique IV de Castilla. En 1474 no existían ni los seguros de decesos ni la conservación del ADN y el Rey de Castilla pasó a la historia escrita con el nombre de “El impotente”.

Su única y supuesta hija, Juana de Castilla, recibió el título de Princesa de Asturias pero era llamada por sus adversarios “la Beltraneja” ya que se decía que su verdadero padre tenía que ser Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque. Ni que Enrique IV ni su valido hubiesen jurado solemnemente que no era así evitó la duda para siempre. De haber existido la conservación del ADN posteriormente se habría podido salir de la duda y quizás Isabel I la católica no hubiese sido Reina.

Nota en mayo de 2017. La conservación del ADN, cubierta con algunos seguros de decesos, también puede servir para no tener que “molestar” a nadie que ya esté enterrado.

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